martes, 23 de marzo de 2010

I ENCUNETRO DE ECOLOGISTAS INFANTILES

Cuenca – Ecuador
Fecha: 12 de marzo de 2010
Hora: 8h30 a 12h30
Lugar: Espacios verdes de la facultad de Ciencias Medicas de la Universidad de Cuenca.
Movimiento Para la Salud de los Pueblos

La Vida es un a Rueda Infantil

Todo depende de todo, la vida es un círculo, una rueda donde se equilibran todos los elementos; El bosque sostiene al aire…El aire al río…El río al bosque…
Todo depende de todo.
Los gases del petróleo y el carbón provocan el efecto invernadero; La tierra se recalienta…Más contaminación significa menos agua…Más sequía…Menos bosques…Más desiertos… Menos vida.
Ninguna mina ni actividad minera puede ser buena. No podemos sembrar oro o plata, o cobre y cosechar al año siguiente el doble.
Sólo lo que no destruye y sirve para todas las generaciones es bueno. Nuestra tierra es buena, ahí podemos sembrar, aprender, reír, amar, cosechar.
Todo depende de todo. Porque, nos guste o no, los seres humanos tenemos nuestras vidas entrelazadas como en una rueda infantil. Por eso les convocamos a construir una gran rueda infantil para que nadie, ni nada destruya nuestro Quimsacocha, nuestro Molleturo, nuestro Yasuni…
Vamos a reunirnos entonces los niños y niñas junto con nuestros profesores, mamá y papá que amamos nuestra Pacha, vamos a pintar, a danzar, bailar, jugar, cantar… y decirle a los gobernantes que no se inicie la explotación petrolera en el Yasuni, que no se de paso a la explotación minera en Quimsacocha y Molleturo.

Programa:
Festival de danza infantil
Bandas de Pueblo
Espacio de Juegos infantiles
Títeres, teatro, música, cuentacuentos.
Espacio de Pintura Infantil: Los niños y niñas pintan a nuestra madre naturaleza.


“No hemos heredado la Tierra de nuestros antepasados. La tenemos en préstamo de nuestros hijos e hijas”.


FRATERNALMENTE EQUIPO COMUNICÁNDONOS
GUARDIANES DEL AGUA ARGENTINA


Queridos chicos de Ecuador:

Somos niñas, niños y maestras de la Escuela Leopoldo Lugones de Las Tapias, en la provincia de Córdoba, Argentina.
Todo comenzó cuando un día Silvina nos contó que se iba a realizar en Cuenca la 1º Jornadas de Ecologistas Infantiles Guardianes del Agua, y nos invitó a participar.
A pesar de la distancia nosotros también vivimos problemáticas en relación a este líquido vital que nos une a ustedes. Aquí sufrimos de escasez, mal uso y contaminación.
Movilizados por lo que sus comunidades padecen, no lo pensamos más y nos pusimos “manos a la obra”. Entonces fue como decidimos que nosotros también queríamos contarles como vivimos aquí y ver en qué estado está el agua de nuestra comunidad.
Cada grado pensó en algo para hacer y expresar en relación al agua, y fue así como una idea que en un principio fue chiquita, con el entusiasmo de todos fue creciendo más y más.

Los chicos de 1º grado estaban aprendiendo las vocales, y con la ayuda de los chicos de 2º grado cantaron la canción “La mar estaba serena…” usando todas las vocales. Los chicos de 2º los acompañaron imitando los movimientos del mar, con sábanas y cintas celestes.
Luego todos los chicos se sentaron en el piso a dibujar.

Los chicos de 3º grado investigaron sobre la potabilización del agua. Para ello fueron a buscar una muestra de agua al arroyo después de un día de lluvia, y descubrieron que el agua estaba sucia, con mucha cantidad de barro.
Para poder hacer comparaciones e investigar cuáles son las condiciones del agua que se consume en la escuela, se sacó una muestra de la canilla y también trajeron agua potable de una ciudad cercana.
Para poder analizarla la pusieron en tubos de ensayo, y en el microscopio observaron las diferencias entre las muestras.
Comprobaron que el agua que ellos toman está en malas condiciones, lo cual produce enfermedades que afectan a la población.

Los chicos de 4º y 5º grado inventaron frases chistosas, de amor y de concientización sobre el uso del agua. Pero también quisieron expresarlo con el cuerpo, representando una obra de teatro para la cual ellos mismos hicieron los disfraces.
También juntaron y reciclaron latas de gaseosa, haciendo lapiceros para tener en las aulas.

Todos dibujamos y pintamos, escuchamos música y sobre todo disfrutamos de todo lo que hicimos, con la ilusión de que ustedes que son niñas y niños latinoamericanos como nosotros, puedan saber que nosotros también somos Guardianes del Agua.

“Estamos en contra de las políticas de gobierno, dijeron que iban a tener un rostro maya, es mentira, es un insulto”

Hugo Icú, lider kaqchikel, miembro de la Asociación de Servicios Comunitarios de Salud Asecsa, Chimaltenango, e impulsador de la II Declaración de Ixim Che’, coordinado por la Convergencia Nacional Maya Waqib’ Kej, demanda la importancia de la reivindicación de la lucha de los pueblos mayas existentes en Guatemala que desde hace treinta años fueron señalados. Propone una refundación del Estado guatemalteco con un modelo plurinacional en defensa del territorio y de la madre tierra.

¿Qué es la declaración de Ixim Che’ (22 feb. 1980)?
Esa primera declaración es un documento histórico de mucha importancia. Hace treinta años muchos líderes se reunieron para revisar la historia de discriminación y el racismo que ha existido en contra de nuestros pueblos desde la colonia. El panorama continúa siendo el mismo.

¿Cuáles son esos puntos que siguen vigentes?
Por ejemplo, las explotaciones mineras, las cementeras y la Franja Transversal del Norte, son cuestiones de la nueva invasión territorial, donde se enmarcan violaciones.

¿Cómo ve el proceso para la segunda declaración de Ixim Che’?
Es muy importante, hay mucha gente comprometida con luchas de los pueblos indígenas conformados por varias organizaciones, porque las situaciones se tienen que ir enfrentando con luchas en la calle, lamentablemente algunas tienen que ser con sangre. Acá hay gente luchadora.

¿A cuántos participantes invitaron para este evento?
Unos 150 líderes de todas partes del país.

¿Por qué la coincidencia con el nuevo año maya (5126 julajuj kej)?
Lo hicimos a propósito, precisamente después del Wayeb’(semana sagrada maya), no solamente para celebrar, sino como un evento político a comenzar.

¿Cuál es ese movimiento político que señala?
Estamos en contra del opresor como hace 30 años, tenemos un Estado discriminador cooptado por los empresarios y las medidas capitalistas y neoliberales. Tenemos que tener una posición clara en defensa del territorio y de la madre tierra, de oposición contra los poderosos.

¿Qué quiere decir al hablar de una refundación del Estado guatemalteco?
Este Estado hay que cambiarlo, hay que transformarlo. En primer lugar debe reconocer las diferentes nacionalidades para ser un Estado plurinacional.

¿Qué piensa del divisionismo de los pueblos indígenas en Guatemala?
Han existido muchos elementos de separación, como la lucha armada y las religiones. No se puede pedir en poco tiempo una unidad definitiva porque generaciones completas de dirigentes fueron acabadas.

¿Cómo ve los programas solidarios del actual Gobierno?
Nosotros estamos en contra de las políticas de gobierno, dijeron que iban a tener un rostro maya, es mentira, es un insulto. Con tal de comprar la dignidad de nuestros líderes les dan machetes, azadones y abonos. Como Coordinadora de Convergencia Maya Waqib’ Kej, estamos en contra totalmente de esas migajas.

¿Por qué dejan que el presidente Colom siga utilizando políticamente la cultura maya?
La organización Waqib’ kej (6 venados), se lo dijo de frente, que su postura es un insulto, un impostor, los guías tendrán que analizar esa situación. Se espera que con la segunda declaración, el Gobierno y la comunidad internacional pongan más atención en los pueblos mayas en Guatemala, de lo contrario la lucha será con hechos y movilizaciones masivas.


Mas Informaciòn:
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Derechos indigenas, discriminacion indigena, indigenous discrimination, indigenous racism., reivindicacion derechos
EL GRAN NEGOCIO TRANSNACIONAL DE LOS MEDICAMENTOS

Por: Pedro Rivera

La producción de medicamentos constituye uno de los componentes más importantes, más sólidos y más poderosos, conque cuentan en la actualidad las gigantescas corporaciones transnacionales, que luego de la reestructuració n que hiciesen de su producción de plaguicidas, se autocalificarán como “industrias de las ciencias de la vida”, al pasar a controlar virtualmente todas las actividades esenciales para los seres humanos en todo nuestro planeta.
Así, Syngenta, Monsanto, Bayer y otras, poseen una concentración de intereses y un poder casi absoluto de áreas tan vitales, además del lucrativo mercado farmacéutico, que comprende a las semillas agrícolas, los productos veterinarios, los plaguicidas, la biotecnología y el transporte y distribución de alimentos. Esto explica en gran medida, muchas de las particularidades que hoy rodean y definen a una industria farmacéutica, mucho más identificada con conceptos como rentabilidad económica, acumulación de capital y beneficios, que en curar y salvar
vidas humanas.

En un mundo donde un niño menor de diez años muere cada cinco segundos por hambre; más de 60 millones de mujeres dan a luz sin asistencia médica; 2,400 millones de personas carecen del acceso a servicios sanitarios básicos; una tercera parte del planeta, según la OMS, no tienen acceso a los medicamentos esenciales y más de 10 millones de niños mueren anualmente por enfermedades para las que existen tratamientos; la poderosa industria farmacéutica, concentrada en un puñado de empresas de países altamente desarrollados y que monopolizan más del 85% del valor de la producción mundial de fármacos, en buena parte protegidos por un sistema de patentes totalmente injusto, arbitrario y fuera de control, genera utilidades superiores a los 446 mil millones de dólares anuales.
Su poder es tal magnitud que imponen sus precios, discriminan en sus ventas, aplastan las producciones locales, sobornan políticos, médicos y autoridades de salud pública, en un negocio donde prevalece cada vez menos la ética y la salud y sí la codicia y el mercantilismo más rampante. De ese modo, lo que realmente le interesa a la gran industria farmacéutica, no es la producción de medicamentos para curar, sino, como bien afirmara el premio Nóbel de medicina de 1993, Richard J. Roberts, en entrevista en mayo del 2008 a la revista Autogestión, que el verdadero interés de éstas empresas por los fármacos es “sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre”. Más concretamente: clientes, pacientes y
usuarios; pero nunca, ni lo suficientemente muertos ni lo suficientemente
sanos.

Esta pronunciada y cínica orientación del negocio farmacéutico transnacional, se descubre en toda su amplitud cuando advertimos que la venta de drogas para mejoramiento estético, reducir peso corporal, dominar el stress o superar la impotencia, es decir, para gente esencialmente sana, representa una de sus principales preocupaciones investigativas y es la que les genera sus mayores ingresos.

Esto demuestra que la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos, cuyo más alto volumen de producción y consumo se realiza en los países altamente industrializados, además de estar adaptada a sus condiciones socioeconómicas con niveles de prevención, higiene y alimentación diferentes a los que tienen los habitantes de los países del llamado Tercer Mundo, está dirigida hacia los sectores de la población mundial que disfrutan de ingresos sustanciales o cuentan con dolencias o padecimientos altamente lucrativos.

Por ello no resulta exagerado conocer, que casi el 90% del presupuesto que estas poderosas industrias destinan a la investigación y desarrollo de nuevas drogas, persigue el interés de atender los problemas de salud de sólo el 10% de la población mundial. A esto se añade que otro elemento queexhibe el verdadero móvil del multimillonario negocio farmacéutico, lo encontramos en el impresionante gasto que realizan en sus renglones de comercialización y publicidad.
Sólo en el área de comercializació n admiten sin mucha reserva, que invierten más de tres veces lo que gastan en investigación y desarrollo y que el monto de su publicidad para los países capitalistas desarrollados, ronda el 30% del valor total de sus ventas. Precisamente en el campo de la publicidad emplean “todas las tácticas conocidas en el mundo capitalista: folletería de lujo, publicidad por saturación, muestra gratis, viajes, obsequios, conferencias, control de publicaciones y, lo más importante, visitas reiteradas de vendedores especializados (“representantes” o “visitadores” médicos)”¹

La salud, que junto a la educación y a la alimentación, constituyen derechos básicos de cualquier ser humano con total independencia de su nivel de ingreso, aparece, para felicidad y complacencia de la industria farmacéutica transnacional, considerada como una mercancía más en los tratados de libre comercio y en la OMC. Allí se discuten e imponen normativas sobre propiedad intelectual y acceso a los medicamentos, que tienen un efecto dramático y devastador sobre la salud de millones de personas en el mundo y, principalmente sobre pacientes de países pobres con SIDA, Alzheimer, afecciones cardíacas, hipertensión y otras.
Las patentes sobre medicamentos, basados muchos de ellos en compuestos bioquímicos y conocimientos tradicionales recogidos o robados en las regiones tropicales y subtropicales, niegan toda la teoría económica liberal fundada en el libre comercio, al sustentarse irónicamente en el proteccionismo y los derechos monopólicos. Este privilegio que limita sensiblemente la competencia entre las empresas, ejerce una fuerte restricción sobre la fabricación y distribución de fármacos genéricos que son producidos por países como India, Brasil y Tailandia y que pueden costar hasta un 50 por ciento menos que los medicamentos patentados.


Los genéricos no solamente han demostrado ser más baratos y muy exitosos como equivalentes terapéuticos de los productos de marca, --la experiencia brasileña en el tratamiento del SIDA así lo confirma-- sino que representan un ahorro considerable de divisas para los países pobres. Esto explica las razones que llevaron a los 146 países miembros de la OMC a fines de agosto del 2003, a poner en práctica parcialmente el punto # 17 de la Declaración ministerial de Doha, que recalca que el Acuerdo relativo a los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual, “se interprete y aplique de manera que apoye la salud pública, promoviendo tanto el acceso a los medicamentos existentes como la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos”. Con dos años de retraso y luego de ocho meses de bloqueo por Estados Unidos, el acuerdo alcanzado permite que los países pobres,puedan tener acceso a fármacos de bajo precio para luchar contra las
enfermedades únicamente infecciosas.


Pero esta decisión, que distó mucho de poner en peligro a las principales patentes farmacéuticas y sus jugosos beneficios, no fue bien recibida por las poderosas empresas que hay detrás. Nada tardaron en la Unión Europea para manipular la normativa aduanera y bajo el supuesto de sospechas de falsificaciones médicas protegidas por propiedad intelectual, obstaculizar hasta por seis meses en aeropuertos de Holanda y Alemania principalmente, el comercio de fármacos genéricos legítimos. De todos modos, incautar o retener remesas médicas legales por presiones de empresas farmacéuticas multimillonarias, es un acto no sólo criminal, sino absolutamente inmoral, y pone de manifiesto la estrecha colusión existente entre estos Estados y sus omnipotentes industrias farmacológicas.
Precisamente es este vínculo el que sirve para explicarnos las exageradas
exigencias que aparecen en los capítulos de propiedad intelectual de los TLC y que en la mayoría de las ocasiones, rebasan todo lo previsto hasta ahora en las normativas y discusiones en la OMC. En esas tratativas y aprovechándose de la debilidad de los países con los que negocian, terminan por imponerles períodos superiores a los 20 años de vigencia para sus patentes; protección para sus datos de prueba de 5 a 10 años; descartar hasta el uso de la salvaguardia más importante que permite la OMC: las licencias obligatorias.

Naturalmente que nadie puede objetar la lucha necesaria contra las falsificaciones o adulteraciones de productos farmacéuticos y todos los países deben adoptar las medidas que consideren indispensables. Con esto se frenaría ampliamente un negocio que logra falsificar el 10% de los medicamentos disponibles en el mercado mundial, generando más de 40 mil millones de dólares al año. Actividad que no sólo representa la distribución y consumo de fármacos ineficaces, sino que además, puede causar víctimas fatales como las casi doscientas personas que en el 2006, fueron envenenadas con dietileneglycol en Panamá o el tráfico de efedrina y medicamentos adulterados descubierto en Argentina en agosto del 2008 y que terminó con un triple homicidio.
No obstante, también es preciso exigir responsabilidades a los laboratorios farmacéuticos transnacionales, cuando prefieren escoger las ganancias y el lucro, en lugar de salvaguardar la salud y la vida de los seres humanos. No es necesario explicar mucho esto para saber de lo que hablamos. Allí están los ejemplos con el antiinflamatorio Vioxx (rofexocib) de la empresa Merck, misma que según Peter Gillespie, tenía en Estados Unidos a principios del 2007, “2,300 millones de dólares por conceptos de impuestos no pagados por transferir sus patentes de medicamentos a una compañía fantasma en Bermuda y luego deducir de sus impuestos las regalías que se pagó a sí misma”.²
Del mismo modo, encontramos el antibiótico Baytril de los laboratorios Bayer, que hace algunos años atrás fue prohibido parcialmente por la FDA (Agencia de Drogas y Alimentos de Estados Unidos), ya que pese a estar recomendado para uso veterinario, se descubrió que “afectaba sensiblemente la acción de algunos productos con destino similar en los humanos”. También de la Bayer, empresa responsable de varios tóxicos agrícolas, hubo que retirar el Lipobay (Cerivastatina) , recomendado para combatir el colesterol, cuando se demostró ser el causante de miles de muertes por infartos. Pfizer, otro poderoso laboratorio farmacéutico, tuvo problemas similares en el 2004 con dos de sus medicamentos estrellas: Celebrex y
Bextra (valdecoxib) .

Estas pocas muestras del comportamiento de la industria farmacéutica, ponen de manifiesto que la lógica mercantil que impera en sus actividades, carece por completo de ética. En ella es muy común la demora en reconocer los efectos secundarios de sus productos y retirarlos del mercado, aún a costa de la vida de las personas; abultar sus costos de investigación y desarrollo para justificar el precio de sus sustancias patentadas; lanzar versiones modificadas de productos existentes, sin que representen ningún adelanto químico significativo; y aprovecharse con mucha efectividad del considerable apoyo económico que les brindan generosamente los Estados altamente desarrollados. En resumen, las transnacionales de los medicamentos están más ligadas a los intereses de Wall Street, que son a su vez los del avasallador mercado, que a las necesidades más apremiantes de toda la Humanidad.

Notas:
1) Sanjaya Lall. Los efectos de la tecnología avanzada en los países en
desarrollo: el caso de la industria farmacéutica. Revista Comercio
Exterior de México. Noviembre de 1976.
2) Peter Gillespie. El negocio offshore. Servicio de Noticias de la Red
del Tercer Mundo. 30 de julio de 2007. (Fuente: Argenpress)
UNA JOVEN MIXTECA EN LA GRAN MANZANA

“Nueva York no es como la pintan”

Diana es una migrante mexicana en Nueva York. Es mixteca y forma parte del Movimiento por Justicia en El Barrio, que lucha contra el desalojo de sus viviendas en el Este de Harlem.”Muy pronto, después de haber llegado aquí, empecé a vivir en carne propia el rechazo y la discriminación”, dice esta joven originaria de Guerrero.
Testimonio recogido en Nueva York, Estados Unidos, por Movimiento por Justicia en El BarrioNo 1
Ligas Sobre el Movimiento por Justicia en El Barrio Mensaje del Movimiento por Justicia en El Barrio al festival de la Digna Rabia Zapatismo urbano e Nueva York.
Soy Diana. Tengo 16 años y a los 15 ya no aguantaba estar lejos de mis padres y me vine a Nueva York. Soy indígena mixteca, de Tlapa de Comonfort, Guerrero.
Antes de venirme, mi única imagen de Nueva York era las que enseñan en la televisión, como Las Torres Gemelas y la estatua de La Libertad y los edificios lujosos de Manhattan. Cuando llegué me quedé muy sorprendida porque nunca imaginé cómo era en realidad la Nueva York del pueblo sencillo y humilde. No sabía que existía otro Nueva York que lo que se promueve en la televisión.
Aquí donde vivimos, en el Este Harlem, también conocido como El Barrio, es muy diferente de lo que yo creía que iba ser esta ciudad. Esta zona está llena de paisanos mexicanos y afroamericanos. Hay muchos vendedores ambulantes y puestos donde se vende comida típica mexicana. Esta realidad me ha hecho recordar lo que me decía mi tío Ray, que “Nueva York no es como te lo pintan” y esa es la verdad.
Nací en Tlapa de Comonfort y por culpa del mal gobierno fui forzada de dejar mi país. Ahora en Nueva York enfrento la discriminación cotidiana por ser una migrante. Por eso decidí unirme a mis vecinos y luchar por justicia.
En Tlapa nuestro pueblo vive con una gran falta de agua y falta de ayuda médica.

jueves, 18 de febrero de 2010

MOVIMIENTO PARA LA SALUD DE LOS PUEBLOS

SOLIDARIDAD CON TRABAJADORES DE LA SALUD APRESADOS EN FILIPINAS


El Movimiento para la Salud de los Pueblos, integrado por movimientos sociales,
movimientos comunitarios, asociaciones por el derecho y la defensa de la salud
pública y colectiva; así como por instituciones académicas, intelectuales,
investigadores…

Condenamos:

El apresamiento ilegal de 43 trabajadores comunitarios y profesionales de la salud
en la provincia de Rizal en Filipinas. Los trabajadores fueron sometidos mientras asistían a un Taller de entrenamiento organizado por CDH (Council for Health and Development) . El CDH se convirtió en el frente de rescate y apoyo a las víctimas de las áreas desoladas por los tifones en los pasados meses en Filipinas.

Los reportajes iniciales informan que aproximadamente 300 militares y policías
irrumpieron en casa de la Dra. Melicia Velmonte, reconocida y respetable profesional, especialista en enfermedades infecciosas.
Nosotros, miembros del MSP/PHM (Movimiento para la Salud de los Pueblos) nos
solidarizamos con los colegas profesionales de la salud que de forma heroica
ponen en riesgo su vida trabajando en condiciones extremas, llevando la salud a
áreas de extrema pobreza donde el sistema público de salud no ha sido capaz de
llevar a cabo su acción.

Exigimos:

La inmediata libertad de los trabajadores y activistas de salud.
Llamamos a las organizaciones de derechos humanos a velar por las vidas y la salud de estos profesionales cuyo único delito es haberse preocupado por la salud de los más pobres.

Carta de Solidaridad
Usted puede enviar una carta exigiendo la libertad de los trabajadores de la salud en Filipinas a la siguiente dirección:
H.E. Gloria Macapagal-Arroyo
President of the Republic
Malacañang Palace,
Jp Laurel St., San Miguel
Manila Philippines
Fax: (+632) 742-1641 / 929-3968
E mail: corres@op.gov. ph
opnet@op.gov. ph

Ge. Avelino Razon, Ret. PNP, Presidential Adviser on the Peace Proccess, Office of
the Presidential
E mail: osec@opapp.gov. ph

Leila
de Lima, Chairperson, Comimission on Human Rigthts
E mail: chr.delima@yahoo. com

Solidariamente,
PHM
MOVIMIENTO PARA LA SALUD DE LOS PUEBLOS

martes, 9 de febrero de 2010

Los pecados de Haití
Eduardo GaleanoLa democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.


El voto y el veto

Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.

Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
-Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.

La coartada demográfica

A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede. Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.
En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado... de artistas.
En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

La tradición racista

Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".

Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".

En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".

La humillación imperdonable

En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.
La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad

Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.

Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.

La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.